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Thursday, 10 April 2014

JAPÓN: UN EJEMPLO A SEGUIR POR LA COMUNIDAD EUROPEA



Japón es actualmente la tercera economía más grande del mundo después de Estados Unidos y China. Sin embargo, las tradicionales políticas del país dada su convicción cultural y una serie de acontecimientos fuera del su control lo han catapultado a un estancamiento continuado en el tiempo durante décadas. Ha sido romper con la rutina conjugando a la perfección tanto su política monetaria como fiscal, por lo que empieza a dar señales de una pronta recuperación y esperemos que sigan por el camino acertado. Japón empieza a dejar atrás la deflación y sería de interés que el Banco central Europeo tome nota de como hacerlo siguiendo su ejemplo.



Antes de la Segunda Guerra Mundial, Japón ocupaba el quinto puesto en el comercio mundial con una balanza comercial favorable dirigiendo la mayor parte de sus exportaciones a territorios que formaban parte del imperio, como Dongbei Pingyuan (Manchuria) y la China ocupada, mientras que las relaciones comerciales con países como EEUU y Gran Bretaña eran desfavorables. A partir de 1946, las autoridades aliadas de ocupación permitieron a las empresas privadas continuar con el comercio exterior, ya que era y es esencial para la economía japonesa, puesto que el mercado interior es incapaz de absorber por completo los productos manufacturados que produce la industria nipona. Además, importan la mayoría de las materias primas de las que depende su industria por lo que deben exportar la mayor parte de su producción anual para mantener la balanza comercial favorable.

Esto le ha permitido a Japón invertir los grandes excedentes comerciales durante las décadas de 1970 y 1980 en el exterior pasando a ser la principal nación acreedora del mundo. En la década de 1990, el comercio con los países asiáticos suponía cerca del 42% de las importaciones japonesas y el 33% de sus exportaciones. Los principales socios comerciales asiáticos de Japón eran Corea del Sur, China, Taiwan, Hong Kong, Indonesia, Arabia Saudí y Singapur. Durante el mismo período, los países de la Unión Europea suponían el 13% de las importaciones japonesas y el 17% de sus exportaciones. Estados Unidos representaba el 28% de sus exportaciones y el 22% de sus importaciones. Otros socios comerciales destacados de Japón son Australia, Canadá y los países de la antigua Unión Soviética.

Los bienes manufacturados representaban el 92,9% del total de las exportaciones y el 21,2% de sus importaciones estaban representadas por combustibles. Japón importa alimentos, animales vivos, manufacturas básicas como tejidos, hierro y acero, además de materias primas como madera o minerales metálicos. Incluso hasta 1993 estuvieron prohibidas las importaciones de arroz, pero las escasas cosechas de esos años obligaron a realizar importaciones de emergencia procedentes de Tailandia, Australia y Estados Unidos, lo que llevo a que en la ronda de negociaciones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) de 1993 en Uruguay, se impusiera una relajación gradual de sus restricciones al libre comercio.

En 2003, Japón llego a ser el tercer país exportador del mundo, con un valor de 383.452 millones de dólares de importaciones y un valor de 471.996 millones de dólares de exportaciones anuales. Japón ha sido un país exportador neto durante décadas que en los últimos tiempos ha visto reducida esta tendencia debido a la mayor importación de recursos energéticos que ha supuesto la parada de sus plantas nucleares tras el accidente en Fukushima en 2011. El terremoto de Fukushima fue la última tragedia que afectó al país y lo arrastró a que la moratoria nuclear resultante aumentase el precio de la energía para los consumidores japoneses y generó un raro déficit comercial.

Además de los efectos del terremoto que afectaron su central nuclear, podemos decir que hasta finales de 2012 la imagen de Japón era de fracaso debido también a que su crecimiento económico en las dos décadas anteriores, tanto absoluto como per cápita, había sido inferior al de Estados Unidos. El indice bursátil Nikkei estaba a niveles de inicio de los años 1980. Prevalecía una situación política frágil con cambios de Gobiernos constantes. El tipo de cambio se había apreciado un 25% desde el inicio de la crisis, dañando sus exportaciones y beneficios de las empresas japonesas. El crecimiento era débil, la inflación negativa, el tipo de interés real era positivo y superior a la tasa de crecimiento del país que no sólo retraía el crecimiento y la inversión, sino que también deterioraba la dinámica de la deuda pública. El Banco de Japón con su actitud pasiva, no hacía nada, considerando que el problema de la economía japonesa era estructural siendo responsabilidad del Gobierno quien debía actuar para aumentar el crecimiento potencial. En definitiva, se había creado un circulo vicioso que había arrastrado la moral por los suelos dando como resultado una economía de contrastes, donde hace más de 20 años que no aumenta el precio de la vivienda y donde durante un par de décadas las expectativas de inflación han sido cero o negativas. Donde el déficit público acabó el año al 7% y la deuda pública supera el 200% del PIB. En 2013, la balanza por cuenta corriente alcanzó un superávit de 32.162 millones de dólares, suponiendo un mínimo histórico y el tercer año consecutivo de retroceso.

Ante tal situación, el país necesitaba un cambio drástico que lo reconduzca por la senda del crecimiento, y éste parecería venir de la mano de Shinzo Abe, elegido primer ministro de nuevo a finales de 2012 (ya lo había sido por unos meses en 2006). Su primera decisión fue las de romper con el pasado estableciendo un programa basado en tres medidas. La primer medida, ha sido un programa de expansión fiscal agresivo de corto plazo combinado con la promesa de subir los impuestos sobre el consumo de manera gradual que les permitiera cerrar el déficit fiscal y estabilizar el alto nivel de deuda. La segunda medida, fue nombrar un nuevo Gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, encargado de adoptar una política monetaria expansiva que reduzca los tipos de interés reales, aumente la inflación, contribuya al crecimiento y reduzca la carga fiscal. La tercer medida, fueron un paquete de reformas estructurales que fomenten el crecimiento a largo plazo y compensen el efecto negativo del envejecimiento de la población. Los resultados fueron inmediatos, depreciando el Yen un 20%, reducción rápida de los tipos de interés y apreciación de la bolsa en un 50%.

Una coordinada combinación de la política fiscal y monetaria fueron la clave para que la inflación se sitúe ya en el 1,3% (El objetivo es llegar a un 2% de inflación) y las expectativas de inflación sean positivas después de muchos años. También los tipos de interés reales a largo plazo ya son negativos mejorando así el perfil de la deuda pública en el medio plazo. Gracias a la debilidad de la moneda nacional, las exportaciones aumentaron un 16,7% en enero de 2014 respecto al mismo mes de 2013. Las importaciones crecieron un 30,3% a causa de una mayor compra de crudo. Observamos como el Yen se devalúa respecto al dólar y al euro, un 16,6% y 19,4% respectivamente en el mes de enero, beneficiando las exportaciones aunque también encarece las importaciones agravando la situación de Japón dada la dependencia energética, ya que compra a terceros países el 90% de la energía que consume.

En consecuencia en enero pasado, la balanza comercial arrojó un déficit de 22,7 millones de dólares dadas unas exportaciones por valor de 53,5 millones de dólares y unas importaciones por valor de 76,2 millones de dólares. La balanza por cuenta corriente también fue deficitaria en 15,4 millones de dólares debido al aumento de la demanda de energía y depreciación del Yen que dispararon el coste de las importaciones. También el PIB de Japón creció un 0,7% real, luego de una estimación del 1%. El gasto de capital subió el 0,8% habiéndose estimado en el 1,3%. El consumo privado creció un 0,4% ante la estimación inicial al alza del 0,5%. Otros datos curiosos, son que el superávit comercial de Japón con Estados Unidos se reduce debido a su dependencia energética y a la importación principal desde este país del Gas Licuado de Petroleo, pasando éste en 2013 a ser el mayor socio comercial de Japón dejando en segundo lugar a China. Las exportaciones de Japón están encabezadas por combustibles minerales, automóviles y plásticos; que crecen en términos de valor. Las importaciones de Japón están encabezadas por el gas natural licuado, componentes electrónicos incluidos semiconductores y automóviles; que también crecen en términos de valor. Crecen las importaciones más que las exportaciones arrojando una balanza comercial deficitaria que sería solucionada en cuanto Japón erradique su actual dependencia energética de importación con la reactivación total de sus plantas nucleares.

En conclusión, con el análisis que acabamos de exponer podríamos afirmar que Japón habiendo experimentado durante años con una política monetaria restrictiva que no le ha funcionado, nos deja en su caso con un mensaje claro de que adoptando políticas monetarias expansivas, la tasa de interés real puede bajar por debajo de la tasa de crecimiento de la economía, haciendo que la política fiscal austera sea un éxito. Japón es un claro ejemplo de haber roto con las políticas del pasado aunque todavía le falta mucho por hacer. La política fiscal que tiene por delante es enorme, debe compensar el envejecimiento de la población y son reacios a la inmigración. Debe fijar objetivos de inflación más altos para escapar definitivamente de la deflación, expandiendo más su política monetaria para que su política fiscal austera no sea en vano y al final Japón no consiga despegar. Lo importante que Gobierno y Banco de Japón ahora están caminando de la mano por el buen camino.

Nos preguntamos si esto el Banco Central Europeo podrá entenderlo y combinará mejor sus medidas de restricciones fiscales con expansión monetaria para evitar la sombra de la deflación que en estos momentos acecha a la Comunidad Europea. Si lo miramos a simple vista, nos da la sensación de que existen fuerzas que retrasan la aplicación de soluciones que ya son viejas conocidas por cuestiones que están puramente relacionadas a intereses de clases y deberán ser objeto de otro análisis que está fuera de los temas puramente relacionados al comercio internacional.

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Hasta el próximo articulo...

Leonardo Dufau
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