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Wednesday, 30 April 2014

DESENTRAÑANDO LOS ENTRESIJOS DEL COMERCIO INTERNACIONAL


Analizando los orígenes de la expansión del Comercio Internacional, vemos cómo EEUU consigue anteponer su moneda como mecanismo de pago internacional y luego, con la ruptura unilateral del patrón oro, embarca al resto del mundo en la expansión crediticia hasta que la crisis financiera mundial interrumpe en el escenario haciendo mella en la economía mundial. A partir de esta nueva situación, surgen nuevos planteamientos, que vienen de la mano de Rusia, con el propósito de cambiar el patrón dólar que predomina en la actualidad; y nos preguntamos qué ocurrirá.


En este artículo nos atrevemos a hacer un análisis de cómo se han ido incrementando cada vez más las desigualdades entre los propios seres humanos y los países desarrollados y en desarrollo. Si bien el comercio internacional data de cientos de años atrás, lo que en principio beneficiaba a todos los países y habitantes por igual a través del intercambio de mercancías, se ha venido desvirtuando y de manera más acentuada en este último siglo. Las razones tienen su origen en el Tratado de Bretton Woods, cuya conferencia previa contó con la presencia de 44 naciones, siendo los principales promotores del tratado Reino Unido y EEUU. Por aquel entonces, la mayoría de las naciones del llamado Tercer Mundo aún eran colonias europeas por lo que no tenían una verdadera representación propia. Los países asistentes de América Latina tenían como representantes a regímenes o personas permeables al control de EEUU y Europa, ya que no debemos olvidar que esas regiones a su vez tienen sus principales raíces culturales en el viejo continente, por lo que el nacionalismo o verdadero interés en la patria por parte de sus ciudadanos era incipiente o nulo. India aún no era independiente, por lo que viajó a la Conferencia conjuntamente con la delegación británica. Los países comunistas de la antigua Unión Soviética que estuvieron presentes fueron de los que no ratificaron los acuerdos. China, que también participó, tampoco ratificó los acuerdos, ya que se retiró con antelación, dado el triunfo de la revolución comunista. Alemania, Japón, Italia estaban siendo derrotados en la Segunda Guerra Mundial y tanto ellos como el resto de las naciones de Europa Occidental aún eran campos de batalla, estaban siendo desangradas y requerían de una importante reconstrucción total, necesitando de las ayudas de un país como EEUU que estaba fuerte económicamente, por lo que influyó en ellos e hizo que éstos influyeran en aquellos países que controlaban en Latinoamérica, Asia y África. Estas condiciones facilitaron que EEUU tuviera un control total sobre las decisiones finales de la conferencia, por lo que terminó imponiendo su diseño que sin dudas era más beneficioso para ellos que la propuesta de los ingleses diseñada por John Maynard Keynes, más democrática e igualitaria para todos.



La idea diseñada por el barón Keynes consistía en que los países acreedores y los deudores estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, pagarían intereses sobre la diferencia. Bajo este diseño, los Gobiernos desarrollarían las medidas para mantener las balanzas comerciales equilibradas a cero. De esta forma, los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial y los ciudadanos de un país cuyo sector productivo fuera fuerte no perderían los resultados materiales de sus esfuerzos por causa de una exportación ininterrumpida de los productos que fabrican. No obstante, EEUU, que en ese momento producía la mitad del carbón mundial, dos tercios del petróleo, más de la mitad de la electricidad requerida mundialmente, construía barcos, coches, maquinaria, armamento bélico con el que estaba demostrando ganar la guerra y principalmente poseía el 80% de las reservas mundiales de oro, era un país principalmente acreedor que no estaba dispuesto a gastar su superávit en los países deudores, por lo que este plan democrático no convenía a sus intereses.



Por lo tanto, EEUU, debido a su mayor influencia política, a su supremacía comparada al resto, a la vulnerabilidad de sus aliados británicos y europeos necesitados de créditos para superar la guerra, se aprovechó de eso y presionó para que el plan británico fuera rechazado. Las otras circunstancias que favorecieron esto consistían en que el resto de los países participantes fueron manipulados al no tener una verdadera representación, tener representantes permeables a las influencias de éstos, los perdedores de la guerra eran susceptibles a éstos y los que estaban en contra eran una minoría que poco pudieron oponer al respecto. Es por ello, que el principal objetivo del Tratado de Bretton Woods fue poner en marcha un nuevo orden económico internacional y dar estabilidad a las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional con un tipo de cambio sólido y estable, basado como no podía ser de otra manera, en el dólar. Este sistema consistía en adoptar un patrón oro-divisas, en el que EEUU se obligaba a mantener el precio del oro en 35 dólares por onza, pudiendo en consecuencia cambiar dólares por oro a ese precio sin restricciones ni limitaciones. Una vez referenciado el dólar al oro, los demás países fijaban el precio de sus monedas en relación al dólar, interviniendo de ser necesario en los mercados cambiarios con el fin de mantener los tipos de cambio dentro de una banda de fluctuación del 1%. Con esto EEUU ganó una importante ventaja competitiva sobre el resto, ya que impuso su propia moneda como medio de pago internacional y fue el único que pudo pagar sus deudas imprimiendo su propio dinero. Cabe destacar como hechos relevantes, que conjuntamente con este tratado se constituyó el Fondo Monetario Internacional (FMI) y lo que poco más tarde se llamó el Banco Mundial, también fuertemente influenciados por los intereses económicos de EEUU.



A partir de la firma de este acuerdo, el dólar era lo más parecido al oro, y todas las naciones trataban de mantener un equilibrio constante entre sus exportaciones e importaciones de bienes. No obstante, la mayoría de los países ideaba alternativas para exportar más de lo que importaba, y de esta manera acumular reservas de oro o su equivalente en dólares, que obviamente de acuerdo al tratado de Bretton Woods de 1944 podían ser canjeados por oro. Debido a los riesgos y costes inherentes a los movimientos de las reservas de oro, la mayoría de los países acumulaba sus reservas en dólares en vez de oro, sin saber que EEUU, al ser el dueño de la imprenta de su propia moneda, inundó con ella los mercados internacionales durante décadas, haciendo acopio de materias primas y tecnología del resto de países para hacerse aún más relevante en el entorno internacional con el crecimiento de sus industrias. Por eso, a diferencia del resto del mundo, a EEUU no le preocupaba mantener un equilibrio entre exportaciones e importaciones, porque según el acuerdo podía pagar su déficit de exportación enviando más dólares a sus acreedores al ser los dueños de la única divisa internacional, algo que al resto del mundo poco le importaba, porque los dólares eran una línea de crédito seductora y fácil de intercambiar, que les permitía acceder a los mercados internacionales y supuestamente podían convertirse en oro, sin saber que esta situación tendría su límite. Al mismo tiempo, al terminar la Segunda Guerra Mundial, hubo países que insistieron en cambiar los dólares que obtenían del comercio mundial por oro (por ejemplo Francia, entre otros), lo que hizo que las 20 mil toneladas de oro que tenía EEUU mermaran poco a poco sin control aparente. Esta nueva situación, unida a la crisis de 1970 generada por dos fenómenos no esperados por el Gobierno de Estados Unidos como fueron la llegada del pick del petróleo (lo que obligó a EEUU no sólo a cortar las exportaciones de petróleo, sino también a importarlo) y los resultados adversos de la Guerra de Vietnam, contribuyeron aún más a arrasar sus reservas de oro y en consecuencia llevar a la quiebra su economía, algo que consiguieron disimular imprimiendo dinero. La fuerte industrialización y crecimiento interno de EEUU elevó el consumo de energía sin que ya fuera suficiente para ellos el autoabastecimiento, por eso, se embarcaron en la impresión de su moneda para importar petróleo; hasta que se hizo insostenible ocultar lo que verdaderamente ocurría, que consistía en la imposibilidad de convertir 35 dólares en una onza de oro.



En los primeros meses de 1971 y a raíz de estos nuevos acontecimientos, Henry Hazlitt y Paul Samuelson, recomendaron al gobierno de Richard Nixon devaluar el dólar fuertemente respecto al oro, dado que sería necesario aumentar el número de dólares que se necesitarían para obtener una onza de oro del Tesoro de Estados Unidos y seguir manteniendo la convertibilidad de acuerdo al Tratado de Bretton Woods. Sin embargo, Nixon siguió las indicaciones de Milton Friedman, quién le sugirió la idea de dejar fluir libremente el dólar entre el resto de monedas y eliminar la convertibilidad del dólar al oro dado que la divisa internacional valía por el propio respaldo que ofrecía el Gobierno de EEUU, conocidos en ese momento como la locomotora económica mundial, debido a sus recursos y fuerte industrialización; además, la mayoría del mundo tenía su moneda en lugar de oro y no tendrían otra que aceptarlo. A partir del abandono del patrón oro y del Tratado de Bretton Woods de 15 de agosto de 1971, comienza el origen de la expansión del Comercio Internacional, ya que Richard Nixon impidió las conversiones del dólar a oro y lo devaluó respecto al resto de monedas para hacer que las exportaciones estadounidenses fueran más baratas y así aliviar el desequilibrio comercial. A su vez, impuso un arancel temporal del 10% a las importaciones, forzando al resto de países a revalorizar sus monedas, sin crear un nuevo sistema de tipos cambiarios estables sino que a partir de ese momento serían fluctuantes, terminando así, unilateralmente, con lo convenido en Bretton Woods.



Por lo explicado en párrafos anteriores, sabemos que muchos países tenían reservas en dólares, que hasta ese momento valían su equivalente en oro; pero con la ruptura unilateral por parte de EEUU, la gran mayoría también se vieron obligados a abandonar el patrón oro y acogerse ahora al patrón dólar para continuar como lo habían podido venir haciendo hasta ese momento, inmersos en el comercio mundial y beneficiándose de éste. Desde ese momento, todo el comercio mundial se llevó a cabo usando dólares que imprimía el tesoro de Estados Unidos, que no ha dejado de ser dinero fiduciario, o más bien simples papeles, ya que a partir de ese momento dejan de tener respaldo en oro, pero, a pesar de ello, Estados Unidos continuó aprovechándose de su mayor ventaja competitiva que consistía en la impresión de dólares para ayudarse a disimular su quiebra y expandirse internacionalmente. La consecuencia de esta nueva situación fue que todos los países que ya tenían o que podían llegar a tener dólares, comenzaron a acumularlos, como expansión del crédito de EEUU que avanzaba sin freno y restricciones. El resto del mundo también empezó a reunir reservas en dólares y, éstas debían ser siempre crecientes ya que, a causa de los tipos de cambio fluctuantes, a la menor señal de que las reservas de un país caían, aparecían los especuladores monetarios para atacar la moneda de ese país y destruirla con una fuerte devaluación, situación que se repitió en reiteradas ocasiones en la mayoría de países latinoamericanos, sembrando la desconfianza en sus ciudadanos sobre sus propias monedas e incrementando cada vez más la dependencia de la divisa norteamericana.



No hay duda de que el comercio mundial fue, es y será beneficioso para toda la humanidad, ya que nos permite comprar mercancías al precio más conveniente y practicar el intercambio. Es brillante la doctrina de que cada país tenga sus propias ventajas, que debe fortalecer, para producir aquello en que es más eficiente y tiene mayores beneficios comparativos; siempre y cuando, continuase siendo practicado en un mundo donde el medio de pago sea el oro y las balanzas comerciales se mantengan equilibradas. Porque el libre comercio se estableció bajo ese principio donde existía el patrón oro que obligaba a mantener los equilibrios estructurales del comercio, ya que no era posible vender a un país que no comprara y así se equilibraba naturalmente. Al romper EEUU el Tratado de Bretton Woods comenzaron los desequilibrios estructurales, que en primera instancia se camuflaban con el acceso al crédito facilitado por la gran imprenta americana de dólares, embarcándose este país en una gran expansión, que también le jugó una mala pasada a largo plazo porque la banca americana internacional siempre fue buscando nuevos mecanismos para obtener más dinero y para ello ampliaron el crédito saliendo a invertirlo en el extranjero porque su moneda era internacionalmente aceptada, encontrándose sus empresarios que podían producir lo mismo que en su país en otros extranjeros, pero a un menor coste principalmente por la mano de obra más barata. En consecuencia, su industria comenzó a destruir puestos de trabajo, pero el sector financiero que permitía el acceso al crédito camuflaba el estancamiento y seguía estimulando las importaciones extranjeras lo que acentuaba aún más el hundimiento de su propia industria.



Hasta los años 70, un país pobre como China, bajo el comunismo y que se había quedado fuera del acuerdo de Bretton Woods sin tener injerencia en el comercio mundial, ya que compraba y vendía poco, fue finalmente tentada en la globalización de los 80´s por el acceso al crédito de la moneda americana, por lo que muchas empresas en busca de mano de obra barata instalaron sus fábricas allí. Por aquel entonces, economistas como Milton Friedman, impulsor de la salida del patrón oro, veían con buenos ojos la expansión del crédito, ya que los desequilibrios estructurales sólo serían transitorios. Para muchos, esto inició un camino sin retorno a la destrucción de la industria americana y europea que contribuye al desempleo masivo que vivieron los países industrializados, deteniéndose el flujo de dólares a cualquier parte del mundo impulsado por la expansión del crédito mundial, en agosto de 2007. Una vez más claramente vemos cómo EEUU ha vuelto a sobrellevar el problema a través de los estímulos de su Reserva Federal (FED), imprimiendo dólares, porque son como una droga para la economía mundial o como muchos también llaman, “Esquema Ponzi” o "piramidal”, que nos aplicaron al resto del mundo y es irreversible. Los datos han demostrado que a principios del siglo XX la renta per cápita, en términos de paridad del poder adquisitivo de los países más ricos era dos veces mayor que la de los países más pobres y que gracias a las políticas aplicadas en los últimos 40 años esa brecha aumentó 60 veces, evidenciando que el tratado de libre comercio implementado por los Estados Unidos no generó beneficios que se propagaron a todos los países, sino que más bien tendieron a beneficiarlos principalmente a ellos y a otros pocos.



Otra de las cuestiones reseñables de entre todos estos acontecimientos, es que al ser EEUU el promotor inicial del sistema de pagos internacional, ha sido finalmente el dólar la moneda con la cual todos los países del mundo le dieron valor a sus materias primas, y donde la principal materia prima comercializada ha sido el petróleo, dando denominación a lo que hoy conocemos como “petrodólares”. Gracias a que este recurso está valorado en dólares, Estados Unidos puede acumular enormes deudas sin que nada castigue su morosidad, dando igual la procedencia del recurso, ya sea comprando un barril de petróleo en Kuwait, Venezuela, Iraq, Rusia o Arabia Saudita, incluso sin necesidad de participación de empresas norteamericanas: siempre su valor se denomina en dólares. Ésta sigue siendo una más de las razones fundamentales que le permite a EEUU superar más rápidamente las crisis, a pesar que ellos originen las mismas, como sucedió en 2007 con la llamada “crisis financiera”. Ya en el año 2000 Saddam Hussein y Muammar Gaddafi fueron los precursores del cambio de las reglas de juego buscando facilidades para que el petróleo pudiera comercializarse en otras monedas, proponiendo comercializar su petróleo en euros y que éste compitiese con el dólar. Es sabido por toda la comunidad internacional y está demostrado que EEUU se inventó que Iraq tenía armas de destrucción masiva que nunca existieron, para ir a la caza de Saddam, controlar Iraq y apropiarse de su petróleo.



Ahora vuelven las tensiones a este respecto, ya que el boicot económico y financiero contra Rusia (o sanciones como se le suele llamar en los medios) genera que Rusia dé impulso a un plan largamente esperado, para negociar todas sus exportaciones de energía (petróleo y gas) en una moneda diferente al dólar. En la semana de finales de abril de 2014, hemos escuchado al presidente, Vladimir Putin, anunciar que ante estas nuevas sanciones que afectan notoriamente la economía de su país y población, les llevará tiempo y dolor superarla, teniendo entre manos impulsar el uso del rublo, el euro o el yen para negociar su energía en lugar del dólar; y sólo falta establecer los mecanismos para realizar los intercambios que lo lleven a cabo. Rusia es un país que puede marcar el punto de inflexión a la hegemonía del dólar que requiere de una tasa de crecimiento mayor a la del PIB global para someter al resto del mundo a sus anchas. Se conoce que Rosneft, empresa de petróleo propiedad del gobierno ruso, ya ha firmado grandes contratos para sus exportaciones de petróleo a China e India en una moneda donde no está involucrado el dólar. La misma empresa rusa ha firmado un acuerdo con Irán para negociar 500 mil barriles de petróleo iraní al día en el mercado global. Es evidente que debido a las declaraciones y posturas de ambos países esto no va a terminar en buenos augurios. Rusia no es Iraq. Rusia desde que cayó el muro de Berlín y con la disolución de la Unión Soviética que contribuyó al final de la Guerra Fría con su eterno rival EEUU, ha jugado un papel de perfil bajo mientras entendían que tienen tanto potencial como los americanos una vez aprendieron cómo funciona el capitalismo, y esto les permitirá ser un participe más relevante en el comercio internacional adquiriendo un mejor posicionamiento mundial. No sabremos si esto abre el escenario a una Tercera Guerra Mundial, pero se están dando muchas bases que podrían ocasionarla, pero está vez Rusia no está sola como en la Guerra Fría y tiene de su lado a China e Irán. A su vez, esto abre graves escenarios para EEUU y su hegemonía de los petrodólares, acelerando el declive del dólar como divisa universal, conduciendo a Estados Unidos a un lento pero sostenido retroceso, como así también, a aquellos países fuertemente dependientes de su moneda. Dicen que si EEUU pierde el control sobre los costes de energía, más temprano que tarde, perderá el control de los precios de los alimentos.



Nosotros pensamos que en cierta medida, y siguiendo la idea con la que iniciamos este artículo, los países deben ser ricos por sus recursos porque ése es su patrimonio que tiene verdadero valor, como cuando se firmó el Tratado de Bretton Woods y EEUU tenía las mayores reservas de oro para anclar a éstas su moneda y expandir así el comercio internacional. El mundo ha cambiado; estamos cada vez más globalizados y cada vez los países comercializan más entre sí, existiendo operaciones ausentes de intereses norteamericanos. Entonces, ¿por qué no hacer un patrón más justo que los provea de mayor estabilidad a muchos de los países hoy en vías de desarrollo que eviten exponerse a capitales especulativos que los mantienen siempre en situaciones precarias? Si Latinoamérica comercia el 80% de sus recursos con Europa, ¿por qué no se realizan el grueso de las operaciones en euros, propiciando un intercambio más justo donde ambas regiones se beneficien mutuamente y crezcan en riqueza por igual? Se hace cada vez más necesario implementar cambios que permitan a los países dirigirse hacia condiciones más igualitarias sin que eso signifique que el esfuerzo de unos individuos, dada su mayor capacidad, astucia, preparación u otro atributo que posea, no le permita tener algo más que otros, pero desde ya, nunca deberían existir las grandes desigualdades que se viven hoy en día. Éste principio no sólo debería prevalecer entre los diferentes individuos, sino también entre las diferentes naciones. La tendencia debe ir hacia una igualdad para todos los seres humanos en base a su propio sacrificio, con la libertad de vivir haciendo lo que les guste. Es por ello, que un trabajador de un mismo sector en un país debería tener el mismo poder adquisitivo y acceder a las mismas cosas que un trabajador en otro país, siempre salvaguardando las posibilidades del lugar donde se encuentre; pero lo que no debe ocurrir, como sucede hoy en día en algunos países principalmente de los llamados subdesarrollados, es que dictadores, gobernantes o bien intereses económicos que interactúan en éste, puedan apropiarse de los recursos del país en su propio beneficio, manteniendo a la población por debajo de sus verdaderas posibilidades. ¿Por qué organismos creados por los intereses americanos siempre han sido los que dieron las recetas a los países en vías de desarrollo y nunca acaban de ser desarrollados (FMI)? ¿Por qué existen consultoras internacionales como Fitch, S&P y Moody´s que califican negativamente la deuda de un estado que tienen como respaldo sus propios recursos obligándoles a pagar más intereses por su deuda, habiéndose incluso equivocado en muchas ocasiones? Para que esto no ocurra, muchos países deberán combatir los intereses que están radicados en ellos que ni siquiera tienen un sentimiento nacional y, muy al contrario, se corresponden con intereses externos al propio país en el que operan. Seguro que los países subdesarrollados dueños de las materias primas podrían transformarse con tiempo y trabajo al igual que Rusia. Sin duda, el tiempo dará respuestas y soluciones a muchos de estos interrogantes, aunque conociendo como ha funcionado hasta ahora, ya podemos tenerlas en mente, sólo falta llevarlas a cabo y claramente la hegemonía del dólar acabará.



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Hasta el próximo artículo...

Leonardo Dufau
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