External Expansion Limited

Wednesday, 19 March 2014

SITUACION DE VENEZUELA EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

Ante las diferentes manifestaciones sociales que se viven hoy en Venezuela, hemos querido hacer un análisis del país que nos permita ver el papel que juega éste en el comercio internacional y cómo se desempeña en los mercados externos para entender cuáles son los problemas que afectan su sociedad.



Venezuela es un país con una balanza comercial positiva, ya que su economía está orientada a las exportaciones, siendo su principal actividad económica la explotación y refinación de petróleo para la exportación además de abastecer su mercado interno. Esto le ha permitido ser la quinta economía más grande de latinoamericano después de Brasil, México, Argentina y Colombia. La explotación del petróleo venezolano es realizada por su propia empresa estatal llamada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Los orígenes de la explotación del petróleo se inician en 1875, con un avance hacia la refinería que les permitió procesar productos derivados, hasta que en 1922, comienzan con la explotación a gran escala lo que permitió un cambio en el rumbo del país. Venezuela es uno de los países fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petroleo (OPEP). Previamente al cambio de rumbo Venezuela tenía su eje en la explotación agropecuaria siendo exportadora por aquel entonces de café, cacao, ganado vacuno, azúcar, papelón, tabaco, balata, cueros de res y caucho.

La dependencia de las exportaciones de hidrocarburos ha aumentado en detrimento del resto de las exportaciones que desarrolla el país y que actualmente sigue desarrollando pero disminuyen exponencialmente llegando incluso a no poder satisfacer si quiera el mercado interno. Los datos que demuestran esta afirmación indican que en 1999 las exportaciones de bienes y servicios petroleros representaban en ese año el 76% de las exportaciones, pasando en 2005 al 86% y en 2012 al 96%. Con la expansión petrolera vino el abandono del campo, ya que incluso los salarios y la calidad de vida eran superiores en la industria petrolera en lugar de la agraria. La explotación a gran escala inundo el mercado con abundante oferta de trabajo en este sector, permitiendo al país crecer en renta per cápita superando a países de similares características geográficas de la región, lo que llevó a que el país comience a tener importantes tasas de inflación incluso superiores a la que tienen en la actualidad.

Además de exportar petróleo, Venezuela exporta hierro, acero, aluminio y sus manufacturas, carbón, productos químicos y otros productos de las industrias básicas, que en total aportan el 4% de las divisas obtenidas por el país. El valor de las exportaciones no petroleras del país ha sufrido un grave revés en valor monetario pasando de 5529 millones de dólares en 1998 a 3771 millones de dólares en 2012. En contrapartida el país importó bienes y servicios por valor de 15492 millones de dólares en 1998 pasando a 65360 millones de dólares en 2012. Las importaciones son principalmente de productos elaborados que se van acentuando año tras año, debido a la cada vez más existente necesidad de maquinarias y sus repuestos, ya sean eléctricos o electrónicos. Los principales compradores de las exportaciones de Venezuela son EEUU, Colombia, Reino Unido, Antillas Neerlandesas, Japón, México, Italia, Alemania, Brasil, Canadá, Francia y España. El comercio ha aumentado con los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones, Comunidad y Mercado Común del Caribe (CARICOM), Mercado Común Centroamericano (MCCA) y Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Demostrado está, como no podía ser de otra manera que la principal industria del país es la de los hidrocarburos y sus derivados, dejando a Venezuela como la novena nación mundial exportadora de petróleo. Esta actividad esta principalmente concentrada en los campos de extracción del Lago Maracaibo, la cuenca Barinas-Apure y en la oriental. La compañía estatal PDVSA administra este recurso. Existen datos en cuanto a niveles de producción de la compañía PDVSA con objeto de mantener al pueblo centrado en la bondad de este recurso que luego suelen ser diferentes a la realidad y caen a menudo en contradicciones, siendo objeto de muchas polémicas en el país.

En 1998 PDVSA con 36 mil empleados producía 3 millones de barriles diarios, mientras que en 2011 con poco más de 121 mil trabajadores no llegan a producir más de 4 millones diarios. Las contrataciones de personal se incrementaron en un 336% para incrementar tan sólo en un 30% la producción de petróleo en el termino de 12 años, dato que demuestra la ineficacia de los gobiernos que han apostado por un sector en detrimento de los otros llevando al país a perder capacidad productiva y competitividad. A finales de 2013 Venezuela exportaba unos 1,3 millones de barriles diarios de petróleo manteniendo la misma plantilla, debido a las cuotas de producción impuestas por la OPEP.

Mientras tanto, la industria minera que tiene una de las reservas de hierro más importantes del mundo ha venido cayendo en los últimos años, teniendo detrás a una empresa estatal (SIDOR) que gerencia la extracción y procesamiento de este metal. En 1997 la empresa fue privatizada, ya que en ese período se vivió una ola de privatizaciones debido a la falta de ingresos provenientes del petróleo, que permitieron obtener las divisas necesarias para reconvertir determinadas industrias que eran ineficientes. A través de dicha privatización, la empresa incremento la producción hasta que en 2008 volvió a ser estatizada, acontecimiento que vuelve a demostrar la inoperancia de un estado, ya que la empresa ha vuelto a disminuir su producción, produciendo tan solo el 45% de su capacidad instalada en 2013. Otros de los minerales no petrolíferos que la empresa explota son la bauxita y el oro, esté último sin llegarse a explotar de manera intensiva todavía por falta de inversiones del estado.

Por su parte, la industria agrícola tiene dos federaciones de producción ganadera enfrentadas: FEDENAGA (Tradicional) y FEGAVEN (Aliada al gobierno), lo que implica obtener datos estadísticos divergentes entre el sector privado y el gobierno. No obstante, la realidad de los datos indican que la producción de productos agrarios como la leche y la carne de hace dos décadas eran muy superiores y alcanzaban a abastecer un porcentaje mucho mayor del consumo interno de esos alimentos. Existen cifras que indican que Venezuela llegaba a producir el 80% de esos alimentos, mientras que en la actualidad debe importar el 50%. En el caso concreto de la leche, su producción cayó un 33% en 2012 dado el control de precios impuesto por el gobierno. También, podemos observar que ha pasado lo mismo en producciones de arroz y maíz que se reducen año tras año. En 2007, el maíz blanco que es uno de los productos altamente demandados a nivel interno en el país permitía el autoabastecimiento, pasando a tener que importar hasta el 55% de este producto en 2012. En datos, la producción de maíz se ubicaba por encima de un millón de toneladas, de las cuales 789 mil toneladas fueron de maíz blanco, insumo principal para la elaboración de la arepa. La industria procesadora de harina precocida demanda al año un millón y medio de toneladas del cereal aproximadamente. De eso, 53,54% lo aporta la producción interna y 46,46% se suple vía importaciones.

Cabe destacar que en la industria alimenticia, “Empresas Polar”, es la segunda compañía de carácter privado más importante del país después de PDVSA que incluso ya se ha expandido internacionalmente. Esta empresa que es proveedora de los alimentos en todo el país, sufre en el último año importantes retrasos en el abastecimiento de las cadenas de supermercados, debido principalmente a los retrasos que la propia compañía mantiene en las deudas con sus proveedores internacionales que le facilitan las materias primas para manufacturar alimentos básicos que forman parte de la cesta de alimentos del pueblo venezolano, ya que el gobierno mantiene muchas liquidaciones de pagos en divisas pendientes de autorizar. La empresa ha confirmado que los retrasos en las liquidaciones de divisas que les permiten pagar sus deudas con los proveedores externos van de los 141 días a los 769 días, afectando la recepción o retrasos en nuevas partidas de esas materias primas y en consecuencia se produce el desabastecimiento. La empresa procesa harina precocida, aceite de maíz, pastas, arroz, maíz blanco, maíz amarillo, azúcar para bebidas entre otros alimentos que son los afectados por estos retrasos. Otros factores que afectan el retraso en la entrega de los alimentos también son burocráticos, ya que la empresa acusa a la Superintendencia de Silos Almacenes y Depósitos Agrícolas por retrasos en la entrega de los permisos y guías para movilizar alimentos, lo que afectó este año el suministro para Barinas, Mérida, Táchira y Zulia; a pesar de que la empresa cuenta con los productos y materias primas en stock para el abastecimiento de la demanda.

La escasez de productos de uso diario se ha convertido en el fenómeno más particular de la economía venezolana en la que el gobierno ha intentado intervenir a través de una política de precios regulados principalmente en la leche, carnes y aceites entre otros productos. Por su parte, el gobierno relaciona la escasez al incremento en el consumo de la población que no puede ser satisfecho rápidamente y por la existencia del acaparamiento y contrabando, cuando en realidad, un control de precios a un valor por debajo de los costes de producción ante el alza en los precios de las materias primas, y el exceso de liquidez monetaria ante un sistema de poca producción agrícola nacional, son la falta de tal escasez. Si bien el contrabando es un echo reconocido por todos debido a que en Venezuela hay varios productos más baratos que en Colombia, Brasil y otros países limítrofes, éste no es el principal motivo de la escasez y este problema se acabaría con mayores controles en las fronteras, combatiendo la corrupción que permite que esto suceda y con un sistema de libre comercio entre los países de la zona que permitan igualar la competitividad entre ellos.

Otra política que se echa en falta en Venezuela, es el incentivo a la industria turística del país, ya que tienen un gran potencial por la cantidad de paisajes atractivos que poseen, pero faltan políticas que favorezcan el desarrollo de este sector como la inversión en infraestructuras que hoy sufren de gran precariedad, mejorar la inestabilidad de la moneda, como así también combatir la inseguridad existente por la falta de empleo que se ha arraigado culturalmente y ya es un mal endémico en todas las economías latinoamericanas, afectando al pueblo local y los turistas que visitan al país.

A raíz de está política preferencial del sector de los hidrocarburos, Venezuela se ha vuelto muy dependiente de importaciones de productos agrícolas, donde su principal importador es el Estado Venezolano. Los datos revelan que las importaciones totales del país entre 1997 y 2009 representaban en promedio un 16% del total de compras en el exterior pasando en 2011 a representar el 35% y un 64% en 2012. Las importaciones de muchos productos que antes llegaron a exportarse se centran principalmente en el sector de los alimentos en rubros concretos como la leche en polvo, azúcar, carnes de aves y bovino, arroz, maíz y café. El producto mayormente importado es la leche en polvo. En 2013 el 50% de los alimentos que se consumían en Venezuela eran importados. Otros productos en los que el gobierno se ha embarcado a importar son armamento, siendo justificado por Chavez para reemplazar armamento ya caducado y seguramente al temor de alguna reacción americana ante los atropellos verbales que contra ellos acometía. Esto llevo a que Venezuela fuese el principal importador de armamento de Sudamérica, siendo su principal proveedor Rusia con el 66%, seguido de España 12% y China con un 6% del total de estas importaciones.

En consecuencia, el PIB de Venezuela oscila de forma brusca dada su alta dependencia al precio del petróleo, lo que la ayuda a veces para superar las crisis, aunque no lo suficiente debido a los débiles sectores no petroleros, la fuga de capitales y a fluctuaciones desfavorables en el precio del petróleo haciendo que las recuperaciones no sean mayores. En 2003, debido a la grave inestabilidad política, diversos conflictos sociales y la paralización de las actividades de PDVSA, la economía venezolana experimento una caída del 7,7% de su PIB, lo que llevo al gobierno a establecer un control de cambio en la compra y venta de divisas. Chavez coincidió ganar las elecciones luego de un año de gran crecimiento de la economía del país, que en 2004 presenció un crecimiento de su PIB del 17,9%, permitiendo al presidente acometer inversiones sociales en educación, alimentos y salud que incrementaron la calidad de vida de los ciudadanos más pobres. Su mandato fue sucedido por varios años de bienestar y altas tasas de crecimiento a causa de exportaciones récord, privatizaciones que supusieron importantes crecimientos de las actividades no petroleras como instituciones financieras, seguros, comunicación, construcción y otros servicios. En 2007, se anunció una reconversión monetaria para reducir estéticamente la inflación pero con resultados muy lejos de lo esperado. Tampoco olvidemos, que fueron años de incrementos consecutivos del precio del petróleo llegando a una cifra altísima en el año 2008-2009, lo que también generaban importantes reservas de divisas que permitían al gobierno de Chavez aumentar el gasto público ayudándolo a combatir la pobreza y reducirla. Pero como todo lo que sube, alguna vez tiene que bajar, con la crisis de 2008-2009 el precio del petróleo empezó a reducirse llevando al país a unas tasas de inflación altísimas acompañado de caídas del PIB para ese año y los sucesivos, dejando a Venezuela dentro del contexto regional muy por debajo del resto de países de Latinoamericano y el Caribe, ya que no sólo cayo el precio del petróleo sino que la crisis mundial afecto la demanda de este producto porque todos los países redujeron su productividad y el consumo de energía. Para el 2011 la economía venezolana vuelve al camino del crecimiento y una lenta recuperación siendo anunciada en el año 2013 una importante devaluación y otra nueva en 2014 lo que conllevó a un incremento de la inflación más el cansancio de su población. Debemos tener en cuenta que el gobierno incrementa la deuda externa con objeto de mantener el gasto público, pero lo hacen a niveles más altos al de los ingresos obtenidos por el petróleo y resto de sectores proveedores de divisas, que más tarde le permitirán pagar sus deudas internacionales. Ante una rebaja en el precio del petróleo la situación en Venezuela se podría complicar mucho más, ya que la deuda del país estaría actualmente en un 70% del PIB según estudios independientes en un ciclo de altos precios del petróleo.

Venezuela necesita cambiar su estrategia comercial hacia el extranjero invirtiendo en la agricultura con objeto de autoabastecer su demanda interna. El deterioro del aparato productivo interno, producto de políticas poco enfocadas en el crecimiento de la agricultura nacional, ha traído como consecuencia que el país se haya convertido en más dependiente de las importaciones de lo que era una década atrás. Los analistas consideran que mientras haya recursos a través de la renta petrolera habrá seguridad alimentaria, pero esa política además de ser insostenible en el tiempo es nociva y vemos que ya comienza a pasarle factura al gobierno de Maduro.

El gobierno indudablemente ha favorecido a los que menos tienen y consiguientemente ha mejorado su calidad de vida. No obstante, estas políticas que dependen exclusivamente de los beneficios obtenidos a través del sector petrolífero implican un constante incremento de la inflación, aumento de la deuda externa y escasez de los productos básicos para la alimentación de la población, que conlleva a un malestar importante en una gran mayoría contraria a las políticas del gobierno, y en breve llegará el freno de inversiones por parte del estado en otros servicios básicos como ser la educación y salud, ya que no podrán aumentar las exportaciones de petróleo ni podrán mantener el incesante incremento actual de su deuda con terceros países.

El gobierno Venezolano debe hacer frente a un importante cambio en sus políticas internas y externas, aunque de momento parecería no querer reconocer su situación actual y las necesidades que le reclama su pueblo, por lo que esperemos esto no conlleve a un agravamiento mayor de su situación interna donde los que definitivamente se verán perjudicados son los ciudadanos venezolanos.

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Hasta el próximo articulo...

Leonardo Dufau
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