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Tuesday, 25 February 2014

LOS RIESGOS QUE ENCIERRAN LOS PAÍSES EMERGENTES

En estos últimos días comienzan a aparecer datos sobre las principales economías emergentes, y existen desequilibrios visibles en algunos de ellos. Los fantasmas de la reciente crisis que se ha sufrido en el ámbito internacional no terminan de desaparecer y se vuelven a encender nuevas alarmas. Mientras tanto, los países desarrollados juegan el papel del desinterés o están ocupados en sus propios asuntos, cuando deberían mantener un principal cuidado al quedar todavía la incógnita de cómo se desarrollan los hechos en el nuevo escenario internacional que se aproxima.

Históricamente, cuando una crisis comienza en algún país, no suele tenerse en cuenta por el resto de naciones de un mundo cada vez más globalizado y comunicado, por lo que suele recaer en estas últimas por sorpresa y con relativa crudeza. La Gran Recesión, denominada así a la crisis desencadenada en EEUU durante 2008 sigue aún su proceso de contagio y perduran sus efectos en algunos países. Si bien también ha sido denominada como la “crisis de los países desarrollados”, ya que sus consecuencias se observan en los más ricos del mundo, puede que ahora este mutando como lo hizo anteriormente, pasando de EEUU a la UE, y esté empezando a afectar a los grandes países emergentes, principalmente China en Asía y Brasil en Latinoamérica.
En los últimos tres años, los mercados emergentes han sufrido una apreciación de sus monedas debido a entradas masivas de capital; pero con el anuncio de EEUU de ir retirando los estímulos, está provocando fuertes sacudidas en sentido contrario. Existen dudas sobre el sistema bancario chino y la economía brasilera se ha sobrecalentado, por lo que existen expectativas menores de crecimiento sobre ambos países. Ya han surgido problemas en las economías débiles como Argentina y Turquía, además de la inestabilidad política tailandesa que ha provocado el freno a la inversión externa, los proyectos en infraestructuras públicas y el consumo interno; estos dos primeros países, al igual que India, han elevado sus tasas de interés para defender sus monedas y es probable que otros los sigan. A su vez, este cambio de política americana afectará a la UE: porque el euro se ha mantenido alto durante toda la crisis dificultando la recuperación vía exportaciones; por la amenaza latente de la deflación a falta de políticas monetarias del BCE que la contrarresten; y por el sobreajuste en algunos países.
Los datos de China que encienden las alarmas, muestran que el país tendrá un crecimiento estable con riesgo de financiación y sobrecapacidad productiva. Esto implica que el 2014 será un año con tensiones para la economía China, que se enfrenta a tendencias divergentes en el entorno macro y microeconómico. Se podría presenciar un impacto negativo en su economía real como resultado de las reformas que aplicaría su Gobierno, y en el riesgo crediticio asociado con el aumento de los costes de financiación. El PIB chino se espera que permanezca estable en 2014, ya que descenderá moderadamente al 7,2% interanual debido principalmente a una mayor inflación. A la vez, en Brasil empieza a detectarse en el sector agrario una subida de la inflación debido principalmente al alza en los precios de los productos agropecuarios por falta de lluvias en los campos. Las primeras estimaciones definitivas del crecimiento del PIB brasileño están en el 2,3% para 2013 relacionado al incremento en el 7,3% del sector agrario, el 1,3% del sector industrial, el 2,1% del sector servicios, el 2,3% del consumo familiar, el 1,8% del consumo gubernamental; todo oscurecido por el deterioro del sector externo con un 8,7% de las importaciones ante sólo un 2% de las exportaciones.
Si bien el Gobierno chino se plantea un menor crecimiento como objetivo representativo en la aceleración de las reformas, con ello todo lo que conseguiría sería una ligera mejora en sus exportaciones e inversiones asociada a la recuperación global. A su vez, el Gobierno debería continuar con la estimulación de la construcción fomentando la inversión del sector privado en infraestructuras, principalmente en la construcción de redes de poblaciones en las regiones de centro-oeste y noroeste; ya han anunciado que su política fiscal se mantendrá estable, siendo el sector privado quien deberá financiar esos proyectos. Internamente se ha liberalizado el tipo de interés durante 2013, obedeciendo los préstamos bancarios más a las exigencias del mercado, por lo que se debería vigilar el aumento en los costes de financiación ya observándose un lento incremento de la media ponderada de los tipos de interés durante ese año, y dado que existe un escaso mercado interbancario, podría traducirse en un aumento en los tipos de interés más pronunciado. Por otro lado, muchos bonos corporativos y deudas de los gobiernos locales deben hacerse frente durante 2014, lo que conduciría a una escasez en la liquidez. Esta situación afectaría particularmente a las pequeñas y medianas empresas, que tradicionalmente no han recibido facilidades para el acceso al crédito bancario. También, el gobierno se esfuerza para hacer frente a los excesos de capacidad, afectando a las empresas más pequeñas e ineficientes al enfrentarse a los aumentos de costes e incertidumbres políticas.
Analizando cada sector chino por separado, la tasa de utilización de la industria del acero se mantuvo baja en 2013 y el ratio pasivo/patrimonio de las grandes y medianas empresas de este sector permanece en un nivel del 231%, demostrando que las acerías operan fuertemente apalancadas y en el caso de que este ratio se incremente aún más, se produciría un mayor riesgo de insolvencia e impago, dados los niveles actuales de beneficios y las dificultades de generar flujo de caja. La industria del carbón esta pasando por una reestructuración debido a los nuevos estándares medioambientales y a la reducción de su capacidad, lo que conlleva una importante disminución de su demanda. Esto está relacionado con la plana demanda de los sectores del acero y el cemento, que de momento mantienen estable el precio del carbón pero incrementan el exceso de oferta, no sólo a nivel local, sino también internacional. El sector del automóvil, también afectado por las medidas para controlar el número de coches en las mayores ciudades chinas, apostará por la producción de vehículos más ecológicos, impactando negativamente en los fabricantes de automóviles japoneses. El sector de la electrónica e informática experimentó una reducción en las exportaciones de electrodomésticos de tamaño medio durante 2013 aunque sigue gozando de buena salud y podría repuntar ante la recuperación de EEUU y Europa en 2014. Para el sector de las ventas al por menor hay varios factores que generan incertidumbre de sus perspectivas, entre los que podemos mencionar los esfuerzos del gobierno por erradicar la corrupción, la apreciación del yuan que empuja el consumo hacía el extranjero, el descenso de los ingresos, el aumento del IVA, planes de inversión y tasas aduaneras.
En el caso brasileño, los productos del sector agrario que principalmente vieron afectados los precios al alza, son el café(12,5%), la carne (19%), el maíz (6,5%) y los huevos (11%) ya que el calor incrementa la mortalidad de las gallinas. Estas subidas podrían propiciar las de otros alimentos como el azúcar, hortalizas, frutas y verduras, por el índice inflacionario aunque las sequías también afectan la producción de estos alimentos. También, destaca que la soja le va ganando terreno a estos cultivos por un mejor precio en el mercado internacional, pudiendo llegar a ser líderes mundiales en este cultivo superando a EEUU. En el caso del mercado interno, éste ya comenzando a experimentar una reducción del 0,2% en las ventas minoristas de diciembre, moderando el avance del sector al 4,3% interanual, significando esto el menor resultado en 10 años y por debajo de todas las previsiones para el pasado 2013. La desaceleración del ritmo de crecimiento de la masa salarial hizo avanzar poco a los segmentos de hipermercados, supermercados, productos alimenticios, bebidas y tabaco. Los únicos sectores que ayudaron a mantener el mercado minorista han sido el farmacéutico, médico, perfumería, automotriz, repuestos y construcción. Esta situación demostraría el agotamiento del crecimiento del país basado en el consumo interno. El superávit de la balanza comercial en los últimos 13 años de forma ininterrumpida, va camino al déficit para el 2014 según estimaciones poco prometedoras, debido a la concentración del 65,3% de las exportaciones en commoditys (soja, acero, celulosa, zumo de naranja, etanol, lubricantes, combustibles, café, azúcar, entre otros) cuyos precios son formulados de acuerdo con los rumores del mercado internacional, y se predice, que los mismos continúen cayendo debido a la ralentización del consumo en China y la recuperación de la economía norteamericana.
Los líderes europeos, quienes han conseguido algunos signos de estabilidad y recuperación en los países de la Unión, no ven con preocupación lo que empieza a suceder en los países emergentes y desestiman de momento los riesgos de contagio. Muchos dirigentes europeos no dejan de repetir que lo más duro de la crisis ha pasado y que los rescates en Europa han funcionado. En la última reunión de ministros, España fue elogiada celebrando el éxito del rescate financiero y animada a seguir con las reformas, sin importar que muchas de sus empresas están presentes en mercados con dificultad, su recuperación es pálida y el paro sigue en el 26%. Seguro que por defecto de forma de los discursos políticos, al principio de todos ellos han de demostrar verdaderos signos de fortaleza; pero la realidad es otra y seguramente la nueva crisis que se esperaría en los países emergentes, terminaría afectando al resto de economías del mundo. Muchos países europeos están fuertemente relacionados con economías que están empezando a mostrar signos de debilidad, a través de los intereses que allí tienen sus empresas y porque sus exportaciones se han incrementado con destino a estos países y ya están empezando a frenarse.
En Europa se cree que su posición actual es diferente a la de los países que se ven envueltos en las nuevas dificultades y que debe mantener los progresos con las reformas y las políticas fiscales, ya que estás turbulencias estarían relacionadas con los mercados de divisas y las políticas de EEUU. Da la impresión de que la UE ha olvidado que su sistema bancario debe volver a pasar pruebas de resistencia (Test de stress) y aunque ninguna entidad requerirá tanto capital como para poner en peligro a un soberano, concentrándose esas necesidades en algún banco italiano, portugués, español y algún que otro banco regional alemán, sin suponer un riesgo financiero, pero tal vez lo sea políticamente para estos países. Dependiendo de la dureza de esas pruebas es probable que algún banco caiga y las consecuencias sobre Europa podrían ser catastróficas. El BCE deberá bajar los tipos de interés de referencia y la tasa de depósitos a negativa, lanzando un mensaje al euro para que se devalúe y con esto ayudarían a las exportaciones de la Unión.
En EEUU se vivió el verano pasado una situación delicada en lo que respecta al traspaso hacia la normalidad monetaria, cuando Ben Bernanke se refirió por vez primera al calendario de retirada de estímulos; y este año no se dejó presionar por la responsabilidad de los actuales movimientos en la lira turca y el peso argentino. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional dirigido por Christine Lagarde, seguirá de cerca cada proceso por los riesgos que encierran para la economía global, aunque de momento no observa efectos importantes por los ajustes en las carteras globales de inversión en las economías de los países emergentes, aunque pide a la FED que comunique bien su estrategia y retire los estímulos sin prisas, habiendo éste anunciado ya un recorte en 10 millones de dólares de su programa en la compra de bonos mensuales. La nueva gestora de la FED, Janet Yellen, deberá lograr un complicado equilibrio, ya que la recuperación de EEUU avanza por delante del resto y eso justifica moderar la inyección de liquidez en la economía a través de lo que ha sido una compra de bonos multimillonaria.
Ya hay inversores que estarían reorganizando sus carteras porque los emergentes no son tan atractivos como durante el colapso financiero de 2008 y porque la caída en los precios de las materias primas daña a la mayoría; esto conllevará probablemente al alza de los tipos de interés en los bonos, aunque particularmente la FED no tenga intenciones de elevar los tipos de interés. Los inversionistas saben que cuando la FED se encuentra en un punto de inflexión en su política, de un momento para otro, hay una crisis en algún mercado emergente de algún lugar.
EEUU es una pesada carga en los mercados emergentes y cuando la FED hace bien las cosas los capitales vuelven a través de los inversores que confían en la historia de crecimiento americano. Hay que tener claro que los inversores ponen su dinero en los mercados emergentes en busca de un rendimiento elevado y esta liquidez global tiene un importante impacto a corto plazo en los mercados emergentes. Si China que es el mayor país de los emergentes, y que a su vez influye en éstos, se debilitase, es probable que arrastrase al resto.
No debemos olvidar que la crisis asiática de los 90´ terminó afectando a EEUU y estaría por verse si finalmente se desata una nueva, porque existen pruebas suficientes de que algo está empezando a cambiar. En definitiva, no debería pasarse por alto que nadie está a salvo de una nueva oleada de miedo en los mercados, y sobre todo, en un mundo global e interconectado.
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Hasta el próximo artículo...

Leonardo Dufau
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